Tu empresa no necesita estar en todas las redes sociales. En serio

Durante años hemos repetido que las empresas “tienen que estar en redes sociales”. Después llegó una segunda fase, todavía más exigente: había que estar en todas, desde Instagram y LinkedIn hasta TikTok, YouTube o cualquier plataforma nueva.

Nunca he terminado de comprar esa idea.

No porque las redes sociales no sean importantes —lo son—, sino porque no todas las empresas necesitan utilizarlas de la misma manera. Para algunas serán un canal clave de visibilidad, captación o relación con su comunidad. Para otras tendrán un papel mucho más secundario.

El problema aparece cuando convertimos el canal en el objetivo. Abrir perfiles es fácil; mantenerlos bien, generar contenido relevante y conseguir que aporten algo al negocio ya es otra historia.

Antes de preguntarnos en qué redes debería estar una empresa, deberíamos empezar por una pregunta más sencilla: ¿para qué quiere estar?

Estar en una red social no es una estrategia

Todavía recibimos peticiones de empresas que quieren “mejorar sus redes sociales” sin tener demasiado claro qué esperan conseguir con ellas.

¿Buscan visibilidad, reputación, captación de clientes, tráfico hacia la web, employer branding, divulgación o una forma de mantener informada a su comunidad?

La respuesta determina el tipo de contenido, el tono, la frecuencia y la plataforma que tiene sentido utilizar.

Una consultora que trabaja con directivos probablemente tenga necesidades muy diferentes a las de una marca de consumo dirigida a jóvenes. Una organización que genera estudios puede encontrar un canal natural en LinkedIn, mientras que una marca con un producto muy visual quizá tenga más recorrido en Instagram o TikTok.

Y, sin embargo, seguimos encontrando empresas con cinco perfiles abiertos en los que se publica exactamente lo mismo, al mismo tiempo y con el mismo formato.

Eso no es estar en cinco redes sociales.

Es tener un contenido replicado cinco veces.

Cada canal exige algo de nosotros

Mantener una red social de forma profesional requiere recursos. No necesariamente un equipo enorme, pero sí tiempo para pensar, crear, responder, analizar resultados y adaptar la estrategia.

Además, cada canal tiene sus propias reglas. Una publicación que funciona en LinkedIn no tiene por qué funcionar en Instagram. Un vídeo pensado para TikTok puede necesitar otro ritmo en Reels y probablemente no tenga sentido publicarlo igual en todas partes.

Podemos reutilizar ideas —de hecho, creo que debemos hacerlo—, pero reutilizar una idea no significa copiar y pegar la misma publicación.

Una buena estrategia consiste en crear una idea sólida y saber cómo traducirla para cada canal en el que realmente nos interesa estar.

Esto implica aceptar que quizá no podamos hacerlo todo. Y no pasa nada. Prefiero una empresa con dos canales bien trabajados que otra con seis perfiles abandonados o alimentados sin ningún criterio.

La audiencia manda más que la moda

Cada vez que aparece una nueva plataforma, llega la pregunta: “¿Tenemos que estar ahí?”.

Antes de responder, conviene saber si allí está la gente con la que esa empresa necesita hablar, si el contenido encaja con el canal y si existen recursos para mantenerlo con continuidad.

Una red social puede estar creciendo muchísimo y, aun así, no tener ningún valor para un negocio concreto. Las marcas no necesitan perseguir cada tendencia digital; necesitan entender dónde está su audiencia y cómo pueden aportar algo que merezca su atención.

Algunas empresas deberían estar en TikTok y otras probablemente no. Algunas pueden obtener mucho rendimiento de LinkedIn y para otras será irrelevante. Incluso puede haber negocios para los que una newsletter, el posicionamiento en buscadores o el contenido web sean más rentables que publicar diariamente en redes.

No hay una combinación universal.

Publicar más tampoco significa comunicar mejor

También hemos normalizado que la frecuencia siempre es positiva. Hay que publicar constantemente porque lo exige el algoritmo, porque hay que “estar presente” o porque la competencia publica mucho.

Pero llenar un calendario editorial no debería ser el objetivo. Prefiero una publicación interesante y útil a cinco piezas creadas únicamente porque tocaba publicar.

La constancia importa, pero no es lo mismo ser constante que producir contenido por obligación. Cuando una marca publica demasiado contenido irrelevante o repetitivo, también está transmitiendo algo sobre sí misma.

Y no siempre lo que pretendía.

Estar por estar también comunica

Una cuenta abandonada comunica. También lo hace un perfil en el que todo son promociones o una empresa que publica el mismo mensaje en cinco plataformas sin adaptarlo.

Las redes sociales forman parte de la percepción que construimos de una empresa. No son un espacio que podamos llenar simplemente para marcar una casilla dentro del plan de marketing.

Por eso la pregunta correcta no es:

“¿En qué redes sociales tenemos que estar?”

Sino:

“¿Dónde podemos construir una presencia que tenga sentido para nuestro negocio y para las personas con las que queremos hablar?”

A veces la respuesta serán cuatro plataformas. Otras veces serán dos. En algunos casos, quizá sea una sola.

No necesitamos estar en todas partes. Necesitamos estar donde podamos aportar algo, hacerlo bien y mantenerlo en el tiempo.

Porque estar por estar también comunica.

Y no siempre comunica algo bueno.


Sobre la autora: Lorena Cañamero es CEO y Directora Creativa de Green Hat Workers
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